
respirar para mí ya se convirtió en costumbre.
quizás los ojos brillen sin saber
cuánto me duele perder
comprendo tus rencores;
después de todo, amarme no fue en vano
descubrí en tu mirada mil razones para existir.
quizás hoy dichas razones no me sirvan quizás me dejé llevar por tu sonrisa
aunque aún, a veces, todavía me hipnotizas.
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