Un día de éstos, Dios señala nuestras tierras con el dedo y encarga un angel del alto cielo que le prepare un informe sobre América Latina. No lo hace por curiosidad, ni por aburrimiento. Dios está preocupado. Le han dicho que aquí muere la gente de a miles, por hambre o por bala, y que se le atribuye la orden.
Le han dicho que se dice que Él lo quiere así.
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